Toda la cuadra se enteró lo rico que cachamos por los gemidos de loba de mi jermita

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Todas las mañanas yo y mi jerma bien nalgona y despachada cogemos dos horas para soltar la arrechura. Ella gime bien fuerte cuando le entierro la pichula y todos en el edificio la escuchan. A nosotros no nos importa porque nos encanta el sexo fogoso y duro como tiene que ser. Me pone fierro escucharla gemir así.