Kinesióloga potona me masajea mal y lo paga con su enorme tarro en mi colchón

0 views

Le pedí a una kinesióloga que me hiciera unos masajes bien ricos para terminar bien el día, pero me dio un calambre y me enojé. La tiré a mi cama, la puse en cuatro, y me comí su ojete pelado como castigo. Bien pendeja ella, disfruta de mi pichula y yo sigo con la pata con calambre, pero igual, me gustó abrirle el ano para lecharme bien adentro.